La economía mexicana enfrenta desafíos derivados del conflicto bélico entre Estados Unidos, Israel e Irán, que ha elevado los precios internacionales de los energéticos. En respuesta, las autoridades mexicanas han implementado medidas para mitigar el impacto inflacionario y estimular el crecimiento económico.
Por tercer semana consecutiva, la Secretaría de Hacienda mantiene estímulos fiscales en los combustibles, ajustando el Impuesto Especial a Productos y Servicios (IEPS). El diésel recibe la mayor protección con un subsidio del 70,28%, equivalente a 5,17 pesos por litro, seguido de la gasolina magna con un 23,12% y 1,54 pesos por litro, y la gasolina premium con un 7,97% y 0,45 pesos. Estas acciones buscan frenar el aumento de precios en mercancías y servicios transportados.
Este esfuerzo ocurre mientras la mezcla mexicana de crudo alcanza los 100 dólares por barril, reflejo del bloqueo en el Estrecho de Ormuz y la guerra en la región. Sin embargo, analistas advierten que el subsidio puede afectar las finanzas públicas, ya que México tiene un rezago en recaudación fiscal cercano al 18% del PIB, según la OCDE. Joan Domene, economista jefe en Oxford Economics, comenta que aunque el margen fiscal es limitado, no se espera un impacto significativo en la balanza fiscal este año.
Por otro lado, el Banco de México sorprendió al mercado al recortar su tasa de referencia en 25 puntos base, dejándola en 6,75%. Esta decisión busca impulsar el crecimiento, que en 2025 fue apenas del 0,8%, pese al riesgo de presionar la inflación al alza. La gobernadora Victoria Rodríguez señaló que el alza inflacionaria es “transitoria” y que la desaceleración económica global podría mitigar sus efectos.
El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) reportó una inflación del 4,63% en la primera mitad de marzo, principalmente por alzas en frutas y verduras, alejándose del objetivo del Banco Central de 3%. Este contexto genera un debate sobre la independencia y enfoque de política monetaria en México.
Las medidas adoptadas por México reflejan la compleja situación que enfrentan las economías latinoamericanas ante choques externos. La combinación de estímulos fiscales y política monetaria busca mantener la estabilidad económica y contener el impacto inflacionario en un entorno global incierto.
Información basada en reportes publicados por EL PAÍS México.
