Cuba inicia diálogo con EE.UU. en medio de grave crisis energética

Cuba atraviesa una crisis profunda que afecta a toda Latinoamérica como ejemplo de las tensiones políticas y económicas en la región. La isla está paralizada por la escasez de combustible que ha generado apagones constantes y un colapso en los servicios básicos. Recientemente, se confirmó que el gobierno cubano sostiene conversaciones con Estados Unidos, un hecho que refleja la urgencia y la magnitud de la crisis.

El país, con 8,9 millones de habitantes, sufrió la semana pasada un corte masivo de electricidad que dejó incomunicados a 6 millones de personas y afectó servicios esenciales como gas, radio y televisión. Las calles vacías y el uso de hogueras para quemar basura son imágenes que ilustran el deterioro en la vida cotidiana.

El presidente Miguel Díaz-Canel reconoció que la situación es insostenible y calificó esta etapa como una “madeja de adversidad”. La crisis se ha intensificado desde que, el pasado 29 de enero, el gobierno de Donald Trump impuso un bloqueo petrolero severo, limitando las importaciones de combustible hacia la isla. Esta medida ha afectado la economía cubana que ya estaba debilitada por años de pobreza y sanciones.

La falta de combustible se traduce en largas filas para obtener gasolina racionada, escasez de alimentos, bancos sin efectivo, hospitales con servicios mínimos y universidades cerradas. La población expresa su desesperación con cacerolazos y protestas universitarias, reflejando un hartazgo creciente.

El cerco económico y diplomático no solo limita el acceso al petróleo, sino que también ha provocado la retirada de turistas y el cierre de vuelos internacionales, con Canadá y Rusia repatriando a sus ciudadanos. Cuba, tradicionalmente apoyada por aliados clave, ahora depende casi exclusivamente de la solidaridad política y la retórica oficial para enfrentar el aislamiento.

El bloqueo se agrava tras la caída de Nicolás Maduro en Venezuela, principal proveedor de petróleo a la isla, consecuencia directa de acciones militares lideradas por EE.UU. Este doble golpe ha acelerado un proceso de colapso que llevaba años en desarrollo.

La población cubana vive con un salario promedio de 12 dólares mensuales, mientras la pandemia y eventos climáticos como el huracán Melissa han empeorado la situación económica y social. En 2021, las protestas masivas evidenciaron el nivel de descontento popular, reprimidas con detenciones masivas.

En este contexto, la apertura del diálogo entre Cuba y Estados Unidos podría marcar un punto de inflexión. Sin embargo, el régimen se mantiene en alerta máxima y ha tenido que implementar medidas de emergencia para tratar de sostener la isla en un momento crítico, el más grave desde el llamado Periodo Especial tras la caída de la Unión Soviética.

Información basada en reportes publicados por EL PAÍS.


Scroll al inicio