Venezuela reemplaza a Vladimir Padrino como ministro de Defensa tras 12 años

En un giro significativo para la política militar venezolana, la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, anunció la destitución de Vladimir Padrino López como ministro de Defensa, cargo que ejerció durante casi 12 años. Su reemplazo será Gustavo González López, un general con historial en inteligencia y sancionado por Estados Unidos.

Rodríguez destacó en sus redes sociales la lealtad de Padrino durante más de una década, calificándolo como «el primer soldado en la defensa de nuestro país» y expresó confianza en que enfrentará con compromiso sus nuevas responsabilidades.

La salida de Padrino representa el fin de una etapa marcada por la consolidación de la revolución bolivariana y la militarización del gabinete de Nicolás Maduro, que incluso superó en funcionarios castrenses al propio Hugo Chávez.

Gustavo González López, quien había protegido a Delcy Rodríguez tras la captura de Maduro en enero, fue nombrado jefe de la Casa Militar y de la Dirección de Contrainteligencia Militar. En 2026, González fue visto estrechando la mano del director de la CIA, John Ratcliffe, marcando una nueva fase en las relaciones internacionales venezolanas.

Con un pasado en el Servicio Bolivariano de Inteligencia (Sebin) y señalado por violaciones de derechos humanos, González fue desplazado tras las elecciones presidenciales de 2024, cuando Maduro realizó ajustes para estabilizar su gobierno. Durante ese tiempo, Diosdado Cabello asumió el Ministerio de Interior y supervisó la vigilancia de la oposición.

González inició su carrera en el gobierno como presidente del Metro de Caracas, donde lideró un proceso de renovación del sistema de transporte que estuvo rodeado de polémicas por corrupción y sobreprecios.

Su gestión en el Sebin fue interrumpida tras la muerte del concejal Fernando Albán en 2018 y un incidente con la caravana presidencial. Fue sustituido por el general Manuel Cristopher Figuera, quien luego participó en intentos de derrocar a Maduro y actualmente está exiliado en Estados Unidos.

La destitución de Padrino era un secreto a voces dentro de los cuarteles, donde se percibía un “descontento brutal” por la prolongada permanencia de la cúpula militar. Fuentes de la alta jerarquía reportaron malestar por el “bloqueo” en la renovación de mandos tras más de una década con el mismo liderazgo.

Este cambio tiene implicaciones directas para la estabilidad y el control militar en Venezuela, un país clave para Latinoamérica por su influencia política y energética.

Información basada en reportes publicados por EL PAÍS.
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