La crisis que atraviesa Cuba tiene impacto directo en Latinoamérica, pues la isla enfrenta un colapso económico y social acelerado por un cerco energético impuesto por Estados Unidos desde enero de 2026. Este bloqueo afecta la disponibilidad de combustibles y productos básicos como alimentos y medicinas, detonando protestas sociales y generando una presión insostenible sobre el gobierno de Miguel Díaz-Canel.
A pesar de la crisis, existen negociaciones opacas entre La Habana y Washington, confirmadas recientemente por el gobierno cubano, aunque se desconocen sus términos y alcance. Este diálogo ocurre en un contexto de amenazas explícitas por parte del expresidente Donald Trump, quien afirmó que podría «tomar Cuba» o «liberarla», frase que pone sobre la mesa la posibilidad de una intervención que incluya reformas económicas, cambio de régimen o incluso el uso de la fuerza.
El cerco petrolero impuesto por Estados Unidos incluye sanciones a terceros países que suministren combustible a la isla, lo que ha dejado a Cuba al borde de la paralización. La presión política y económica se intensifica, mientras Trump concentra su atención en la guerra contra Irán, lo que puede otorgar un respiro temporal al régimen cubano para negociar.
Expertos como Andy Gómez, exasesor en diálogos con Cuba, señalan que el régimen teme perder el control político, pero está atrapado en una crisis económica sin salida, incluso con ayuda externa. Por otro lado, las autoridades militares estadounidenses descartan por ahora una intervención militar directa, aunque el ambiente se mantiene tenso.
En respuesta a las amenazas, el presidente Díaz-Canel ha expresado un discurso firme: «Cualquier agresor externo chocará en Cuba con una resistencia inexpugnable» y ha reiterado el compromiso de defender la Revolución cubana a toda costa. La coexistencia de negociaciones y enfrentamientos verbales refleja la compleja situación que enfrenta la isla.
Para la región latinoamericana, el desenlace de este conflicto es crucial, dado que la estabilidad de Cuba puede influir en la dinámica política y social del Caribe y América Latina, así como en las relaciones internacionales con Estados Unidos y otras potencias.
La crisis continúa desarrollándose, y la falta de transparencia en las negociaciones genera incertidumbre sobre el futuro inmediato de Cuba y sus ciudadanos.
Información basada en reportes publicados por EL PAÍS.
