Más de ocho millones de estadounidenses se unieron a las protestas masivas denominadas ‘No Kings’ para expresar su rechazo al gobierno de Donald Trump. Organizadas por un amplio frente de activistas y grupos demócratas, las manifestaciones alcanzaron más de 3,300 eventos en los 50 estados del país.
Esta tercera edición del movimiento se centró en denunciar la llamada «guerra ilegal» que Trump inició en Irán hace un mes, así como el alza en combustibles e inflación que ello ha provocado. Además, los manifestantes criticaron los abusos del Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE), especialmente tras la muerte de ciudadanos estadounidenses en Mineápolis, epicentro de las protestas.
La mayor concentración se registró en Mineápolis, Minnesota, donde miles salieron a las calles para protestar contra ICE y la Patrulla Fronteriza, responsables de la muerte de Renee Good y Alex Pretti en enero.
La Casa Blanca minimizó las movilizaciones, calificándolas como «sesiones de terapia» para el «trastorno por Trump», un término usado por el propio presidente para desacreditar a sus críticos. Abigail Jackson, portavoz oficial, aseguró que sólo los periodistas interesados en cubrir las protestas prestan atención a estas manifestaciones.
Estas expresiones masivas ocurren en un contexto donde la desaprobación hacia Trump alcanza su punto más alto en sus dos mandatos, con un 59% de la población estadounidense reprobando su gestión, según una encuesta reciente de Fox News.
