México y el Mundial 2026: Seguridad en perspectiva global

Para Latinoamérica, el Mundial 2026 en México representa un desafío de seguridad y proyección internacional. A casi un mes de un operativo contra Nemesio ‘El Mencho’, líder del Cartel Jalisco Nueva Generación, que generó terror y preocupación dentro y fuera del país, las autoridades mexicanas buscan estabilizar la imagen y garantizar la normalidad durante el evento.

Este incidente no es único en la historia de las sedes mundialistas. Sudáfrica 2010 enfrentó una tasa diaria de 50 homicidios y aun así aseguró un despliegue de 55,000 policías para proteger a los asistentes. Brasil 2014, con más de 58,000 muertes violentas ese año, aplicó un operativo de 155,000 agentes para ofrecer seguridad en las zonas del torneo.

Rusia 2018 mostró una tendencia a la baja en homicidios y consolidó su capacidad para garantizar seguridad en espacios vigilados. Qatar 2022, con una tasa de homicidios cercana a cero, destacó por su estricta seguridad, aunque criticada por restricciones sociales y laborales.

En contraste, México llega a 2026 con una reducción del 42% en homicidios dolosos desde septiembre de 2024 a enero de 2026, lo que significa 36 asesinatos diarios menos y el nivel más bajo de la última década. El país ha reforzado su logística y operatividad para recibir el Mundial, intentando también mejorar su narrativa internacional tras episodios recientes.

La organización del Mundial siempre implica un equilibrio entre los desafíos internos de seguridad y la imagen internacional que se proyecta. Para México y América Latina, esta experiencia reafirma la importancia de la inversión en seguridad y la gestión de crisis para eventos de alto impacto global.

Información basada en reportes publicados por EL PAÍS. Fuente original


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