En la madrugada del sábado, un grupo de manifestantes en la localidad cubana de Morón, en el centro de Cuba, atacó la sede del Partido Comunista. Videos difundidos en redes sociales mostraron el edificio en llamas y personas lanzando muebles por las ventanas. También se registraron protestas alrededor de una hoguera, denunciando la falta de electricidad que mantiene apagones diarios en el país.
El Ministerio del Interior de Cuba confirmó cinco arrestos relacionados con los disturbios, que inicialmente comenzaron como una protesta pacífica contra la escasez de electricidad y alimentos. Sin embargo, un sector reducido terminó en actos vandálicos, incluyendo el incendio de muebles frente a la sede del Comité Municipal del Partido.
Imágenes de la protesta muestran a decenas de personas marchando con linternas en calles casi oscuras y haciendo sonar cacerolas. Según testimonios recogidos por la agencia Efe, los manifestantes, que llevaban más de 24 horas sin electricidad, corearon consignas como “¡Corriente y comida!”, “¡Libertad!” y “¡Abajo la dictadura!”.
Horas después, el gobierno organizó un acto en el mismo lugar para demostrar que la situación estaba bajo control, según medios oficiales. Estas protestas nocturnas con cacerolazos se han vuelto frecuentes en La Habana, reflejo del creciente malestar por la crisis energética que afecta a toda la isla.
Desde enero, Cuba enfrenta un bloqueo petrolero impuesto por Estados Unidos, que ha detenido la llegada de combustibles a la isla. Esta situación ha agravado una ya delicada crisis económica, provocando el cierre de hoteles, la suspensión de clases presenciales universitarias y afectando el abastecimiento de medicamentos y servicios básicos.
El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, reconoció la gravedad de la crisis energética, calificándola como la peor desde el Periodo Especial tras la caída de la Unión Soviética. Además, confirmó que el gobierno mantiene un diálogo con Estados Unidos para aliviar la asfixia petrolera.
La crisis energética en Cuba y las protestas reflejan un contexto de tensión social y económica que puede tener repercusiones en toda Latinoamérica, dada la importancia estratégica de la isla en la región.
Información basada en reportes publicados por El País. Fuente original
