El 11 de marzo de 2026 marcó un hecho inédito en la historia política de Chile: el presidente José Antonio Kast y su esposa, María Pía Adriasola, se mudaron al Palacio de La Moneda para vivir durante su mandato. Esta decisión rompe con una tradición de casi siete décadas, donde los presidentes chilenos optaron por residir fuera del palacio presidencial.
Un camión de mudanza llegó al mediodía con los muebles personales del mandatario y su familia, quienes ocuparán el ala nororiente del segundo piso del emblemático edificio. Kast anunció en su primer discurso oficial que el palacio será su hogar desde esa noche, buscando transmitir un mensaje de austeridad en medio de un déficit fiscal y un compromiso con un gobierno de emergencia centrado en seguridad, migración irregular y economía.
La mudanza responde también a razones prácticas. El matrimonio Kast-Adriasola ha vivido por años en una parcela de 5.000 metros cuadrados en Paine, a las afueras de Santiago, pero los frecuentes atascos para entrar y salir del centro capitalino los motivaron a reducir tiempos de traslado, facilitando así un trabajo más eficiente durante la semana, ya que planean regresar a su parcela los fines de semana.
La decisión ha provocado interpretaciones diversas. Analistas políticos la ven como una estrategia comunicacional. La primera dama protagonizó una escena inusual al servir comida a funcionarios del palacio sin usar guantes ni mascarilla, lo que generó críticas y un oficio parlamentario a la Contraloría. Kast defendió esta acción argumentando que desean predicar con el ejemplo y que su intención es compartir la rutina cotidiana del personal público.
Este cambio contrasta con la postura del expresidente Gabriel Boric, quien en 2021 descartó vivir en La Moneda por considerarlo un espacio de trabajo que debe separarse del lugar de descanso. Además, durante su mandato se aprobó la ley de 40 horas semanales, enfatizando la importancia del tiempo familiar y personal.
Chile no dispone de una residencia oficial para presidentes, por lo que cada mandatario debe decidir dónde vivir según sus exigencias de seguridad y comodidad. La Moneda, con sus casi 19.000 metros cuadrados y 40 habitaciones, ofrece un espacio amplio pero con servicios propios que para algunos críticos, como el sociólogo Eugenio Trioni, asemejan a una vida de castillo más que a un hogar austero.
La ocupación del Palacio de La Moneda por parte de los Kast es un cambio significativo en la tradición presidencial chilena, que podría influir en la percepción pública sobre el estilo de gobernar y el manejo del gasto público en tiempos complejos.
Información basada en reportes publicados por EL PAÍS. Fuente original
