La ciudad de Guadalajara y su zona metropolitana atraviesan una grave crisis por la calidad del agua potable. Desde hace más de un mes, residentes reportan que el agua que llega a sus hogares tiene mal olor, colores extraños y apariencia sucia.
Vecinos de áreas como la colonia Americana detallan que la situación se ha intensificado, afectando aproximadamente al 70% de las viviendas con agua contaminada en días alternos. Esta cifra contrasta con el 10% que las autoridades han reconocido oficialmente. Sergio Garibi, del consejo vecinal Comunidad Americana, estima que cerca de 824,000 personas padecen esta problemática.
Las autoridades atribuyen la crisis a vertidos irregulares de aguas contaminadas en los canales del Sistema Intermunicipal de los Servicios de Agua (Siapa) y a la falta de mantenimiento de infraestructura construida en la década de 1950. La planta potabilizadora número 1 de Miravalle, responsable del 58% del agua de la región en 2025, es una de las más afectadas.
El gobernador de Jalisco, Pablo Lemus, señaló que tanto particulares como entidades públicas han vertido agua contaminada de manera irregular en los canales de Siapa.
En respuesta, el Gobierno estatal anunció una inversión inmediata de 1,100 millones de pesos para intervenir colectores en Tlajomulco, El Salto y Tlaquepaque, además de iniciar la construcción de una planta de bombeo para mejorar el suministro desde la presa La Calera.
Ernesto Marroquín Álvarez, titular de la Secretaría de Gestión Integral del Agua de Jalisco, y el alcalde de Tlajomulco, Gerardo Quirino Velázquez Chávez, reafirmaron el compromiso para implementar soluciones a largo plazo, incluyendo el acueducto sustituto Chapala-Guadalajara y la modernización de la planta potabilizadora de Miravalle.
Durante una reunión con vecinos, el director de Siapa, Antonio Juárez Trueba, explicó que se requieren tres acciones principales: construir un acueducto cerrado para evitar la contaminación en canales abiertos, modernizar la planta potabilizadora de Miravalle y actualizar otras plantas y redes de distribución.
El director de Siapa también admitió que la institución carece de recursos suficientes para atender la emergencia con la rapidez necesaria, lo que genera preocupación en la comunidad.
Esta crisis resalta la vulnerabilidad de las infraestructuras hídricas en Latinoamérica, donde la contaminación y la falta de inversión pueden afectar la salud y calidad de vida de millones.
Información basada en reportes publicados por EL PAÍS México. Fuente original
