El Buró Federal de Investigaciones (FBI) envió esta semana un equipo técnico a Cuba para colaborar en la investigación de un tiroteo ocurrido el 25 de febrero de 2026 en aguas territoriales cubanas. El incidente involucró a una lancha rápida con matrícula estadounidense que fue interceptada por guardacostas de la isla, dejando un saldo de cinco muertos y seis heridos.
Según informaron fuentes oficiales cubanas, la patrulla intentó identificar a la embarcación, pero sus ocupantes respondieron con disparos. En el enfrentamiento fallecieron cuatro pasajeros de la lancha en el acto, uno más murió posteriormente en un hospital cubano y un guardacosta resultó herido. Las autoridades encontraron a bordo armas de fuego de diversos calibres, incluyendo 14 fusiles, 11 pistolas y casi 13.000 municiones.
De los diez pasajeros, dos tenían ciudadanía estadounidense. Los sobrevivientes fueron acusados formalmente de terrorismo por la fiscalía cubana. El Gobierno de Cuba sostiene que la lancha buscaba ejecutar actos terroristas en la isla.
Por su parte, la embajada de Estados Unidos en La Habana confirmó que el equipo del FBI llegó el martes 31 de marzo para realizar una investigación independiente y exhaustiva del suceso. Una funcionaria destacó que “verificaremos los hechos de forma independiente y tomaremos decisiones basándonos exclusivamente en los intereses de Estados Unidos, la legislación estadounidense y la protección de los ciudadanos estadounidenses”.
El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, aclaró que la operación no fue organizada ni apoyada por el Gobierno de Estados Unidos. A su vez, la administración de Donald Trump mantiene una postura dura hacia Cuba, considerándola una “amenaza excepcional” para la seguridad nacional por sus vínculos internacionales y buscando un cambio de régimen.
Este episodio ocurre en un contexto de crecientes tensiones bilaterales, exacerbadas desde enero con la imposición de un bloqueo petrolero virtual a Cuba tras la caída de Nicolás Maduro en Venezuela, aliado estratégico de La Habana. A pesar de ello, en marzo el presidente cubano Miguel Díaz-Canel informó que existe cooperación con Estados Unidos para avanzar en la investigación y que se mantienen conversaciones para resolver diferencias por la vía del diálogo.
Contexto histórico: La relación entre Estados Unidos y Cuba ha sido conflictiva durante décadas, marcada por embargo económico, diferencias ideológicas y recientes intentos de acercamiento. Sin embargo, hechos como este incidente marítimo tensan nuevamente la relación diplomática.
La investigación del FBI en Cuba es un paso relevante para esclarecer los hechos y determinar responsabilidades, con implicaciones en la seguridad regional y las relaciones diplomáticas en Latinoamérica.
Información basada en reportes publicados por DW.
