Estados Unidos y Cuba: Historia de tensiones y breves acercamientos

La relación entre Estados Unidos y Cuba, dos países vecinos separados por apenas 150 kilómetros, ha estado marcada por una historia de confrontaciones y fugaces intentos de acercamiento. Esta dinámica es relevante para Latinoamérica, pues refleja tensiones que han moldeado la política regional y los movimientos migratorios.

Desde la llegada de Fidel Castro al poder en 1959, que derrocó a la dictadura de Batista apoyada por Washington, las relaciones entre ambos países se deterioraron rápidamente. La nacionalización de propiedades estadounidenses y la imposición de aranceles provocaron una respuesta inmediata de EE.UU.: un embargo casi total que persiste hasta hoy.

Entre 1959 y 1962, cerca de 250.000 cubanos emigraron principalmente a Florida, mientras las relaciones diplomáticas se rompían en enero de 1961. Pocos meses después, la fallida invasión de la Bahía de Cochinos, protagonizada por 1.500 exiliados cubanos respaldados por EE.UU., terminó con la captura de unos 1.200 de ellos y profundizó la enemistad.

En 1962, la crisis de los misiles marcó el punto más álgido de tensión mundial, empujando a Cuba hacia la órbita soviética y consolidando una hostilidad abierta con Washington. Durante décadas, la relación se caracterizó por migraciones masivas como las de los “marielitos” en los 80 y los “balseros” en los 90, junto a operaciones encubiertas y espionaje mutuo.

Un breve intento de normalización ocurrió durante la presidencia de Jimmy Carter (1977-1981), cuando ambos países abrieron secciones de intereses. Sin embargo, este acercamiento fue efímero, ya que bajo Ronald Reagan se intensificó la presión con iniciativas como Radio Televisión Martí, que Cuba rechazó categóricamente.

La caída de la Unión Soviética dejó a Cuba aislada y en crisis económica. EE.UU. reforzó entonces su política de sanciones, incluyendo la ley Helms-Burton de 1996, que hizo obligatorio el embargo y condicionó su levantamiento a reformas democráticas que el régimen cubano nunca adoptó.

Una breve apertura diplomática se dio en 2016 cuando Barack Obama y Raúl Castro restablecieron relaciones, pero este período duró solo tres años hasta el retorno de una política más dura con la llegada de Donald Trump.

Para Latinoamérica, esta compleja relación influye en temas migratorios, seguridad regional y equilibrios políticos, dado el peso histórico y actual de ambos países en la región.

Información basada en reportes publicados por EL PAÍS. Fuente original.


Scroll al inicio