En Latinoamérica, el uso masivo de las redes sociales ha transformado la comunicación y la expresión pública. Sin embargo, este fenómeno también ha generado preocupaciones por sus efectos negativos, sobre todo en niños y jóvenes. La discusión sobre si estas plataformas deben ser reguladas se ha intensificado.
Expertos consultados en un reciente podcast coinciden en que las redes sociales tienen una doble cara: son un espacio vital para la participación ciudadana, pero también un foco de daño psicológico y social. Carolina Piñeros, directora ejecutiva de Red PaPaz, destaca la importancia de proteger a los menores en estos entornos digitales.
Por su parte, Rocío López, docente e investigadora de la Universidad Javeriana, y Daniela Flórez, directora ejecutiva de Linterna Verde, señalan la responsabilidad de las plataformas para mitigar los impactos negativos en sus usuarios.
El jefe del Centro de Internet Seguro – Viguías, Alejandro Castañeda Molina, y el exministro de Tecnologías de la Comunicación, David Luna, aportan una visión desde la regulación y las políticas públicas, enfatizando la necesidad de un marco normativo que garantice un entorno digital seguro sin limitar la libertad de expresión.
Este debate cobra especial relevancia en un contexto donde la penetración de internet y redes sociales continúa creciendo en la región, y donde la protección de la infancia y la juventud digital es cada vez más urgente.
La conversación sobre la regulación de las redes sociales en Latinoamérica está abierta y exige la participación activa de gobiernos, sociedad civil y empresas tecnológicas para encontrar soluciones equilibradas.
Información basada en reportes publicados por EL PAÍS. Leer artículo original.
