Cuba prioriza combustible en diálogo con EE.UU. ante crisis energética

La crisis energética en Cuba ha llevado al gobierno de Miguel Díaz-Canel a iniciar conversaciones con representantes de la administración de Donald Trump, con un claro enfoque en la obtención de combustible. Tras meses sin recibir cargamentos de petróleo, el país enfrenta apagones prolongados que afectan transporte, educación y la vida cotidiana de sus ciudadanos.

El presidente Díaz-Canel reconoció públicamente la gravedad de la situación y el creciente descontento social, señalando que “hace más de tres meses que no entra un barco de combustible en el país” y que las condiciones son “muy adversas” con un impacto “inconmensurable” para la población.

Cuatro analistas cubanos entrevistados coinciden en que la principal prioridad en las negociaciones es el suministro energético. Arturo López-Levy, profesor universitario, enfatiza que la única opción viable para el gobierno cubano es asegurar el combustible, ya que “el agua les llega al cuello” y deben “coger la soga del que sea”. Esto implica también una posible apertura económica y un acercamiento con la diáspora cubana, especialmente en Florida, un punto clave para lograr avances.

Sin embargo, los expertos destacan que el gobierno cubano es reacio a realizar cambios políticos profundos. Iramis R. Rosique Cárdenas apunta que las flexibilizaciones económicas son lo que más interesa a la administración Trump, que busca un “buen titular” político antes de las elecciones intermedias en EE.UU., descartando por ahora opciones militares contra la isla.

Este contexto recuerda la apertura del 2014 durante el gobierno de Barack Obama, aunque con diferencias claras en el estilo y enfoque político. Mientras Obama promovió un acercamiento con énfasis en cultura y turismo, Trump mantiene un discurso más agresivo, aunque con un interés similar en el sector privado.

En paralelo, senadores demócratas han presentado una resolución para impedir acciones militares contra Cuba sin autorización del Congreso, evidenciando la presión política en Washington.

Estas negociaciones representan un momento clave para Cuba y su relación con Estados Unidos, con repercusiones para la región latinoamericana en términos de estabilidad y política energética.

Información basada en reportes publicados por EL PAÍS.
Fuente original


Scroll al inicio