Chile despliega muros, zanjas y tecnología para frenar migración irregular

Chile ha iniciado un ambicioso plan para controlar las fronteras más vulnerables en el norte del país en un plazo de seis meses, con el objetivo de frenar la inmigración irregular y el contrabando. Esta región concentra el paso mayoritario de personas que ingresan de forma irregular desde Perú y Bolivia.

El presidente José Antonio Kast dio inicio a las obras con la excavación de zanjas de tres metros de profundidad, realizadas por militares en el desierto cercano a la frontera con Perú. Estas zanjas forman parte del llamado “Plan Escudo Fronterizo”, un programa que combina barreras físicas —zanjas, muros y vallas de hasta cinco metros— con tecnología de vigilancia avanzada.

El senador Cristián Vial, exgeneral del Ejército y diseñador del plan, explica que la estrategia se basa principalmente en sistemas tecnológicos para optimizar el uso de recursos humanos escasos. Entre estos sistemas destacan cámaras térmicas, infrarrojas, sensores, radares y drones equipados con reconocimiento facial, que operarán las 24 horas para detectar cruces irregulares.

De los 1.030 kilómetros que Chile comparte con Perú (170 km) y Bolivia (860 km), el gobierno identificó entre 299 y 500 kilómetros como zonas vulnerables, donde se desplegarán las medidas de control. El resto de la frontera se considera naturalmente protegido por la geografía, con terrenos difíciles como alturas y humedales que dificultan el tránsito.

Durante los primeros 18 meses, las Fuerzas Armadas tendrán un rol primordial en la construcción y vigilancia, operando maquinaria pesada y estableciendo cercos. Posteriormente, la responsabilidad pasará a Carabineros, la policía chilena. El ministerio de Defensa informó que las zanjas sumarán 30 kilómetros, distribuidas en las regiones de Arica y Parinacota, Tarapacá y Antofagasta.

El plan también contempla la instalación de muros y vallas en puntos oficiales y pasos clandestinos cerrados, con tecnología similar a la usada en Israel y Hungría, incluyendo sensores de movimiento y vigilancia aérea mediante drones.

El comisionado presidencial Alberto Soto y su equipo definirán prioridades y ajustarán el cronograma según la capacidad operativa del Ejército y otras empresas civiles involucradas.

Esta iniciativa refleja el énfasis del gobierno chileno en asegurar sus límites fronterizos mediante una combinación de infraestructura y tecnología, buscando contener flujos migratorios irregulares que afectan la región.

Información basada en reportes publicados por EL PAÍS.


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