Bogotá: Electorado fragmentado con predominio de extremos políticos

Las recientes elecciones en Bogotá revelan un panorama político complejo que interesa a toda Latinoamérica por su impacto en la estabilidad y representación democrática. Aunque a primera vista parece haber una fuerte polarización, el análisis detallado indica una distribución de votos casi equilibrada entre los bloques de izquierda, derecha y un conjunto heterogéneo de partidos de centro y otros.

El fenómeno se refleja en la Cámara de Representantes, donde el oficialista Pacto Histórico obtuvo 915.000 votos, equivalentes al 32,2% del total, y consiguió 8 de las 18 curules disponibles en Bogotá, consolidándose como la fuerza principal de la izquierda con un crecimiento de 100.000 votos respecto a 2022.

Por otro lado, la derecha, encabezada por el Centro Democrático de Álvaro Uribe, aumentó significativamente su presencia al lograr 6 curules con 685.000 votos, más del doble de sufragios que en la elección anterior. El Movimiento Salvación Nacional, que hasta hace cuatro años tenía menos de 11.000 votos, saltó a 188.000 y ganó una curul, impulsado por la candidatura presidencial de Abelardo de La Espriella.

Este crecimiento en los extremos políticos, especialmente en la derecha, que aumentó su votación en un 336%, coincide con la afirmación del congresista Daniel Briceño: «Bogotá está en una especie de bipartidismo. El voto de centro está absolutamente desaparecido».

Sin embargo, el centro y otras fuerzas políticas tradicionales sufrieron un descenso notable. La Alianza Verde perdió casi 154.000 votos, el Partido Liberal y el Nuevo Liberalismo también redujeron su apoyo, sumando juntos solo 460.000 votos y tres curules, las únicas que no se asignan a los polos extremos.

La dispersión entre las listas de centro y otros partidos impidió que consolidaran mayor representación, pese a que su suma de votos es comparable a la de la izquierda. En conclusión, el escenario electoral refleja una Bogotá más rebelde ante el sistema tradicional que simplemente polarizada, con un electorado fragmentado y una Cámara dominada por fuerzas extremas.

Este resultado tiene implicaciones para la política colombiana y latinoamericana, pues señala una tendencia hacia la concentración de poder en partidos extremos y un debilitamiento del centro político, lo que puede afectar la gobernabilidad y la negociación política en un contexto regional de alta volatilidad.

Información basada en reportes publicados por EL PAÍS.


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