La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) ha emitido un informe en el que alerta sobre graves violaciones a los derechos laborales de los médicos cubanos desplegados en misiones internacionales. Estas misiones, iniciadas en 1963 como una forma de cooperación, se han convertido en una fuente clave de ingresos para el régimen de La Habana, movilizando a más de 600 mil profesionales de la salud en seis décadas.
El reporte de 200 páginas recoge denuncias de condiciones laborales precarias, entre ellas la imposición de extensas jornadas, la falta de una retribución justa y la ausencia de contratos claros. Además, se documentan mecanismos de control sobre la vida personal y profesional de los médicos, junto con represalias para quienes incumplen las estrictas condiciones, incluyendo sanciones contra sus familiares en Cuba.
La CIDH señala que estas prácticas equivaldrían a una forma de «esclavitud moderna» y posibles casos de «trata de personas». Por su parte, el Gobierno cubano ha rechazado estas acusaciones.
Las misiones médicas cubanas operan en al menos 165 países de América Latina, África, Asia y Europa, y son valoradas por algunos Estados receptores por su aporte al fortalecimiento de sus sistemas públicos de salud. Sin embargo, los profesionales consultados por la CIDH relatan tratos discriminatorios y explotación laboral.
Un punto crítico del informe es la retención significativa de salarios por parte del Estado cubano, lo que limita la calidad de vida de los trabajadores. También se advierte sobre restricciones a las libertades fundamentales y la falta de protección jurídica efectiva.
El informe además destaca las consecuencias para quienes abandonan las misiones, como la prohibición de retorno a Cuba, lo que genera separaciones familiares forzadas y presiones sobre sus allegados.
Organizaciones como Human Rights Watch han denunciado el control férreo del régimen sobre estas brigadas médicas en el extranjero, calificando sus condiciones laborales como severas.
Esta alerta de la CIDH pone en evidencia un problema que impacta no solo a los médicos cubanos, sino también a los países latinoamericanos que reciben estas misiones y a sus sistemas de salud, evidenciando la necesidad de vigilar las condiciones laborales y los derechos humanos en estos programas.
Información basada en reportes publicados por EL PAÍS.
