En el contexto latinoamericano, la posible transición política en Cuba despierta un renovado interés en la diáspora cubana en Miami, que busca posicionarse como protagonista de un nuevo ciclo para la isla. La reciente detención de Nicolás Maduro, hasta ahora el principal aliado venezolano de La Habana, junto con las declaraciones del expresidente Donald Trump sobre la caída inminente del régimen cubano, han revitalizado las esperanzas de cambio.
Esta coyuntura ha reavivado una interrogante histórica: ¿quién liderará una Cuba poscastrista? Diferentes actores del exilio —opositores, empresarios e influencers— se perfilan como potenciales arquitectos de esa transformación. Sin embargo, persiste la incertidumbre sobre el grado de influencia que tendrá Estados Unidos en ese liderazgo, en un país que sufre su peor crisis reciente y sin elecciones libres desde hace siete décadas.
Históricamente, el exilio cubano ha generado referentes políticos como Huber Matos, Manuel Artime, Lincoln Díaz-Balart y Jorge Mas Canosa, quienes han representado la lucha por la democracia en la isla. Actualmente, una nueva generación de líderes emerge con propuestas concretas para el futuro político de Cuba.
Entre ellos destaca Orlando Gutiérrez-Boronat, líder de la Asamblea de la Resistencia Cubana, que agrupa a más de 50 grupos opositores y mantiene comunicación con la Administración Trump. Según Gutiérrez-Boronat, “estamos cerca de un cambio real en Cuba”. Esta coalición se unió recientemente con Pasos de Cambio, liderada por Rosa María Payá, para firmar un Acuerdo de Liberación que plantea un consejo provisional de 51 miembros como Parlamento, y un Ejecutivo con presidente y dos vicepresidentes.
Este consejo, mayoritariamente compuesto por personas dentro de Cuba —incluso algunas que participan actualmente en la política oficial, siempre que “no tengan las manos manchadas de sangre y hayan contribuido a la liberación”— gobernaría por dos años sin posibilidad de reelección, buscando demostrar compromiso democrático.
En paralelo, el exilio ha expresado rechazo a cualquier diálogo con el régimen en eventos recientes en Miami, reflejando la división sobre la estrategia a seguir. Además, el expresidente Trump ha sugerido que el senador Marco Rubio, hijo de inmigrantes cubanos, podría liderar la transición, mientras que Rubio ha sostenido negociaciones con figuras vinculadas a la familia Castro, lo que genera tensiones dentro de la comunidad.
Gutiérrez-Boronat subraya la importancia de la Ley Helms-Burton, aprobada en 1996, como un logro del exilio que condiciona el levantamiento del embargo a un cambio político en Cuba. Este marco legal sigue siendo un referente clave para la oposición.
La situación en Cuba y el papel del exilio continúan en desarrollo, con un panorama complejo que impacta no solo a los cubanos sino también a Latinoamérica, dada la influencia histórica y política regional de la isla.
Información basada en reportes publicados por EL PAÍS US.
