Latinoamérica vive con fervor las tradiciones del Viernes Santo

El Viernes Santo se conmemoró con gran fervor en diversas ciudades de Latinoamérica, donde miles de católicos salieron a las calles y templos para participar en procesiones y representaciones religiosas que recuerdan la pasión de Jesucristo.

En México, con 97,8 millones de católicos, destacó la histórica procesión de Iztapalapa en Ciudad de México, que celebró su 183ª edición. Esta emblemática escenificación fue reconocida recientemente por la Unesco como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, lo que resalta su importancia cultural y religiosa. Las calles de esta alcaldía se transformaron en un escenario bíblico con nazarenos y soldados romanos, recreando los momentos finales de Jesús.

En Nicaragua, la celebración fue diferente debido a la prohibición de procesiones en espacios públicos impuesta por el gobierno de Daniel Ortega y Rosario Murillo, lo que ha sido criticado por Estados Unidos por vulnerar la libertad religiosa. No obstante, en León, específicamente en Sutiaba, los fieles elaboraron alfombras pasionarias de aserrín teñido que cubrieron cerca de 300 metros de calles, manteniendo viva la tradición pese a las restricciones.

Panamá también vivió expresiones de fe con procesiones en el Casco Antiguo y Panamá Viejo, donde jóvenes representaron la Pasión de Cristo bajo la lluvia, demostrando el arraigo religioso en zonas afectadas por violencia y problemas sociales.

En Venezuela, miles de personas participaron en el viacrucis del barrio Petare de Caracas, donde desde hace 40 años actores locales representan esta tradición religiosa y teatral, destacando la importancia comunitaria del evento.

Por su parte, Cuba celebró la Semana Santa en medio de un contexto marcado por la reciente excarcelación de más de 2.000 presos y una crisis energética, con fieles reunidos para el viacrucis del Santo Entierro en La Habana.

En los países andinos, la tradición se manifestó en Quito, Ecuador, donde miles de devotos de todas las edades recorrieron el centro histórico en la procesión de Jesús del Gran Poder, una peregrinación que se realiza desde hace 65 años. Los participantes, algunos descalzos o en sillas de ruedas, pidieron por la paz, el fin de la corrupción y agradecieron por favores recibidos.

Estas expresiones religiosas reflejan la profunda conexión cultural y espiritual de Latinoamérica con la Semana Santa, que continúa siendo un pilar fundamental de identidad para millones de personas en la región.

Información basada en reportes publicados por DW. Fuente original.


Scroll al inicio