Una investigación internacional basada en documentos filtrados ha destapado una campaña de desinformación impulsada por un grupo de espionaje ruso para desacreditar al presidente argentino Javier Milei y su gobierno. La operación incluyó la publicación de más de 250 artículos de noticias, análisis y opinión en más de 20 medios digitales argentinos durante el periodo de junio a octubre de 2024.
Según los archivos secretos, la campaña tuvo un costo mínimo de 283.100 dólares. La mayoría de los textos carecían de autoría o aparecían firmados con nombres falsos o desconocidos. Estas piezas combinaban información verdadera con datos falsificados y buscaban generar divisiones internas dentro del oficialismo, fortalecer a la oposición y fomentar conflictos con países vecinos.
El presidente Milei y su gabinete difundieron ampliamente la investigación, indicando que la Secretaría de Inteligencia de Estado (SIDE) ya había detectado y denunciado esta maniobra en 2025. La filtración fue publicada por el medio sudafricano The Continent y analizada por un consorcio internacional que incluye medios y periodistas de Argentina, Rusia, Gran Bretaña y Francia, entre otros.
El grupo ruso responsable, conocido como La Compañía, es una sucesora del Grupo Wagner, disuelto en 2023 tras la muerte de su líder Yevgeny Prigozhin. La campaña comenzó pocos meses después de que Milei asumiera el poder en diciembre de 2023, en un contexto donde la relación con el presidente ucraniano Volodímir Zelenski era central para la política exterior argentina.
Tras la llegada de Donald Trump a la presidencia en Estados Unidos en enero de 2025 y el cambio en la postura estadounidense respecto a Ucrania, Argentina también modificó su posición, lo que llevó a la discontinuación de la campaña rusa de desinformación.
El análisis de los artículos reveló que las imágenes de los supuestos periodistas eran falsas, tomadas de bancos de imágenes o generadas por inteligencia artificial. Los temas abordados incluían recortes en educación, reducción salarial y protestas sociales y sindicales, además de las tensiones políticas regionales.
Los pagos realizados por cada artículo oscilaron entre 350 y 3.100 dólares, cifras notablemente superiores al salario medio de un periodista local, estimado en 700 dólares. Los medios que publicaron estas piezas negaron haber recibido dinero o haber estado involucrados en la campaña, señalando que los textos les fueron enviados gratuitamente por terceros desconocidos.
Esta revelación cobra relevancia para Latinoamérica al evidenciar cómo actores externos intervienen en la política interna de la región mediante estrategias de desinformación, afectando la confianza en los medios y en las instituciones democráticas.
Información basada en reportes publicados por EL PAÍS.
