El gobierno cubano autorizó el indulto de 2.010 reclusos, una medida que definió como un «gesto solidario humanitario y soberano» en el marco de las celebraciones religiosas de Semana Santa.
Esta acción representa la segunda liberación masiva en menos de un mes. A mediados de marzo, las autoridades habían concedido la libertad anticipada a 51 presos como muestra de «buena voluntad» hacia el Vaticano, que actúa como mediador entre Cuba y Estados Unidos.
El comunicado oficial no detalló los nombres ni las causas penales de los beneficiados, pero destacó que los indultados han cumplido «una parte importante de su sanción» y han mantenido «buena conducta» durante su reclusión.
La selección de los presos se basó en un análisis de sus delitos, comportamiento en prisión, tiempo cumplido y estado de salud. Entre los liberados hay jóvenes, mujeres, personas mayores de 60 años, además de extranjeros y cubanos residentes en el exterior.
Este indulto es el quinto que otorga el gobierno cubano desde 2011, con más de 11 mil personas beneficiadas en total.
Para Latinoamérica, esta medida refleja la continuidad de una política de excarcelaciones que puede incidir en la dinámica migratoria y en las relaciones diplomáticas en la región, especialmente considerando la mediación del Vaticano y el contexto político entre Cuba y Estados Unidos.
Información basada en reportes publicados por Deutsche Welle.
