El reciente fallo de la Corte Suprema de Panamá que anuló la concesión de dos puertos estratégicos en el Canal de Panamá a una empresa china ha elevado la tensión entre Estados Unidos y China, con implicaciones directas para Latinoamérica. Este canal es vital para el comercio regional y global, y su estabilidad es clave para las cadenas de suministro.
China acusó a Estados Unidos de difundir información falsa luego de que Washington señalara a Pekín de retener barcos con bandera panameña en puertos chinos, en medio de la disputa por el control de esta infraestructura.
Mao Ning, portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores chino, calificó las acusaciones estadounidenses como una «completa invención» y aseguró que la verdadera intención de Washington es «reclamar la hegemonía sobre el canal». Además, preguntó retóricamente quién está realmente socavando la neutralidad del canal y afectando la estabilidad global mediante «acoso y coerción unilateral».
El conflicto se intensificó después de que el presidente estadounidense Donald Trump presionó a Panamá para evitar que infraestructura clave quedara bajo control chino. Posteriormente, el secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, manifestó que «apoya con firmeza a Panamá» frente a la retención de barcos panameños en puertos chinos.
Para Latinoamérica, este enfrentamiento afecta el flujo comercial y la estabilidad logística, considerando la importancia del Canal de Panamá como punto neurálgico para el tránsito marítimo en la región.
Información basada en reportes publicados por Deutsche Welle. Fuente original.
