El departamento colombiano del Cauca, conocido por su diversidad étnica y marcado por conflictos armados, se posiciona como un escenario crucial en la contienda presidencial de 2026. Esta región, donde en 2022 la fórmula izquierdista de Gustavo Petro y Francia Márquez obtuvo un contundente 79 % de los votos, vuelve a atraer la atención política nacional.
La candidata uribista Paloma Valencia, originaria de Popayán, capital del Cauca, ha intensificado su presencia en la zona, buscando capitalizar apoyo en un territorio históricamente dominado por la izquierda. Por su parte, la lideresa indígena Aída Quilcué, fórmula del aspirante Iván Cepeda, representa a las comunidades indígenas que han vivido bajo la influencia de las élites políticas tradicionales de la región.
Paloma Valencia proviene de una familia con profundas raíces conservadoras y ha generado polémica con propuestas como dividir el departamento para separar territorios indígenas y mestizos, iniciativa que despertó críticas por considerarse racista y clasista.
En contraste, Quilcué destaca como la primera mujer dirigente del Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC), organización clave en la defensa de los derechos de las comunidades vulneradas en Colombia.
El Cauca enfrenta desafíos locales significativos, incluyendo problemas de seguridad, pobreza y gobernabilidad, que se entrelazan con la disputa política actual. La derecha, que tradicionalmente ha tenido menor presencia electoral en esta región, busca ganar terreno y debilitar la hegemonía de la izquierda.
Esta dinámica se refleja en tensiones internas del equipo de campaña del candidato ultraderechista Abelardo de la Espriella. Recientemente, 11 miembros renunciaron a sus cargos en Cauca debido a desacuerdos con la dirección nacional y cuestionamientos a la estrategia local. Uno de los puntos conflictivos fue la designación de Andrés Nazarith Vidal, un joven afrodescendiente de 33 años, como coordinador departamental, una decisión que fue percibida como una imposición centralista sin respaldo en las estructuras políticas regionales.
El equipo nacional de De la Espriella defendió la designación y rechazó las renuncias, evidenciando la complejidad de consolidar campañas en territorios con realidades políticas y sociales tan particulares.
Con apenas dos meses para las elecciones presidenciales del 31 de mayo, el Cauca seguirá siendo un territorio decisivo para definir el rumbo político de Colombia, con implicaciones directas para el equilibrio de fuerzas en Latinoamérica.
Información basada en reportes publicados por EL PAÍS América Colombia.
