La Habana ha ordenado la liberación de 2.010 presos, la mayor medida de indulto en Cuba en los últimos diez años. Esta decisión se produce en un momento de alta presión económica y política, con un cerco energético impuesto por Estados Unidos que ha agravado la crisis interna en la isla.
El régimen castrista calificó el indulto como un acto “humanitario y soberano”, aunque no especificó si entre los beneficiados hay presos políticos, un punto clave para organizaciones internacionales que denuncian la existencia de este tipo de detenidos en el país.
Entre los liberados se encuentran jóvenes, mujeres, personas mayores de 60 años, así como extranjeros y cubanos residentes en el exterior que estaban próximos a cumplir sus condenas.
Esta medida llega en medio de negociaciones discretas entre La Habana y Washington. Apenas una semana antes, un cargamento de 100.000 toneladas de petróleo ruso arribó a Cuba, aliviando parcialmente la crisis energética que ha causado apagones prolongados y afectaciones en servicios básicos como hospitales y transporte.
Aunque el presidente estadounidense Donald Trump insinuó una posible flexibilización en las sanciones, la Casa Blanca aclaró que no hay cambios formales en la política y que la llegada del petróleo responde a “necesidades humanitarias del pueblo cubano”.
La liberación masiva de presos también se ha producido tras la invitación de la embajadora cubana en Washington, Lianys Torres Rivera, para que Estados Unidos participe en la transformación económica de Cuba.
Las tensiones entre ambos países siguen latentes. Trump ha oscilado entre amenazas y apertura al diálogo, mientras que el régimen cubano mantiene su retórica de resistencia frente al “imperialismo” estadounidense y denuncia lo que califica como un “genocidio”.
En las últimas semanas, Cuba también ha flexibilizado aspectos económicos, permitiendo que cubanos en el exilio realicen negocios en la isla y autorizando importaciones limitadas de gasolina para empresas privadas.
Sin embargo, la contraparte estadounidense, representada por figuras como el senador Marco Rubio, exige reformas políticas profundas y niega que los cambios económicos sean suficientes.
Por su parte, el gobierno cubano ha declarado que su sistema político y sus líderes no están en negociación, reafirmando la permanencia de Miguel Díaz-Canel como presidente.
Este indulto masivo es el mayor desde hace décadas y marca una señal significativa en un contexto de crisis y negociaciones, aunque el futuro de las relaciones entre ambos países y la situación interna cubana permanece incierta.
Información basada en reportes publicados por EL PAÍS.
