La creciente participación de colombianos en conflictos armados internacionales representa un fenómeno que preocupa a la comunidad latinoamericana. Según un informe reciente de la ONU, más de 10.000 colombianos han sido reclutados como mercenarios en zonas de guerra como la República Democrática del Congo, Ucrania y Sudán.
Este aumento responde a múltiples factores, entre ellos las elevadas ofertas económicas que oscilan entre 2.000 y 6.000 dólares mensuales, la falta de oportunidades laborales en Colombia y la captación vía redes sociales como Facebook, Instagram y WhatsApp. La mayoría de los reclutados son exmilitares o exmiembros de fuerzas de seguridad, quienes son altamente demandados para funciones de combate o seguridad privada.
Michelle Small, presidenta del Grupo de Trabajo de la ONU sobre mercenarios, aseguró que «el fenómeno de ir al extranjero a combatir o a apoyar operaciones de seguridad va en aumento y plantea diversos retos a las autoridades». Además, alertó sobre casos de reclutamiento engañoso donde los colombianos reciben contratos poco claros, a veces en idiomas que no comprenden, y terminan en condiciones que pueden constituir explotación laboral o trata de personas.
Los destinos no solo incluyen zonas de conflicto armado sino también países latinoamericanos como México, Brasil, Ecuador, Perú y Haití, donde colombianos están vinculados a operaciones de crimen organizado y seguridad privada.
En respuesta, la ONU valoró la reciente firma de Colombia de la ley que ratifica la Convención Internacional contra el mercenarismo de 1989, impulsada por el presidente Gustavo Petro. Sin embargo, instó a acelerar su revisión constitucional y a implementar medidas efectivas para enfrentar este fenómeno.
El informe completo del Grupo de Trabajo será presentado ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU en septiembre de 2026.
Información basada en reportes publicados por DW.
