Guatemala comenzó el 27 de marzo la edificación de una cárcel de máxima seguridad con capacidad para 2.000 internos considerados de alta peligrosidad, principalmente pandilleros. La prisión estará ubicada en Izabal, a 290 kilómetros al noreste de la capital, en un terreno previamente incautado a un narcotraficante condenado en Estados Unidos.
El presidente Bernardo Arévalo encabezó la ceremonia de colocación de la primera piedra y señaló que el terreno, antes usado para actividades ilícitas, ahora será destinado a fortalecer la seguridad nacional. La construcción se estima concluirá en aproximadamente un año y contará con una inversión de 130 millones de dólares, realizada por ingenieros del ejército.
Las autoridades destacaron que este proyecto no replicará el modelo de la megacárcel salvadoreña, conocida como el Centro de Confinamiento del Terrorismo (Cecot), donde las celdas son colectivas y se han reportado miles de detenciones sin orden judicial en el marco de la política de excepción implementada por Nayib Bukele.
El ministro del Interior, Marco Antonio Villeda, afirmó que la nueva prisión cumplirá con estándares internacionales, limitando a dos reos por celda para garantizar la integridad humana y el respeto a los derechos fundamentales. Por su parte, el ministro de Defensa, Henry Sáenz, afirmó que el modelo guatemalteco se basa en el respeto al marco legal y jurídico, asegurando el debido proceso y las órdenes judiciales.
Esta medida surge en respuesta a una escalada de violencia protagonizada por pandillas en meses recientes, incluyendo ataques a la policía que dejaron 11 agentes muertos en enero y motines en diversas cárceles.
