En la ciudad minera de Calama, ubicada al norte de Chile, un estudiante de último año de secundaria protagonizó un grave episodio de violencia escolar que dejó a una docente muerta y a cuatro personas heridas. El ataque ocurrió alrededor de las 10:30 de la mañana en el Colegio Instituto Obispo Silva Lezaeta, cuando el alumno utilizó un cuchillo para agredir a dos funcionarios inspectores y a tres compañeros.
La víctima fatal fue una inspectora de 59 años, quien recibió una herida en el cuello y falleció minutos después en el mismo lugar del incidente. Los otros cuatro afectados, entre ellos tres menores de 15 años, fueron trasladados a centros asistenciales y se encuentran fuera de riesgo vital. El agresor, un joven de 18 años, fue detenido por la policía y se encuentra bajo custodia en una comisaría de Carabineros. Hasta el momento, las autoridades no han informado las motivaciones detrás del ataque.
La institución educativa, que es católica, particular y subvencionada por el Estado, suspendió todas sus actividades y evacuó a estudiantes y personal tras el suceso. En un comunicado, el colegio señaló que el hecho se encuentra bajo investigación.
El presidente chileno, José Antonio Kast, condenó el ataque calificándolo de «brutal» y anunció que las ministras de Educación y Seguridad viajarán al norte para coordinar la respuesta oficial. Por su parte, la ministra de Seguridad, Trinidad Steinert, confirmó que el Gobierno presentará una querella contra el agresor por homicidio consumado y frustrado, y anunció la próxima promulgación de una ley que permitirá instalar detectores de metales en colegios para reforzar la seguridad.
El gobernador regional, Ricardo Díaz, expresó que el incidente «afecta el alma de calameños y calameñas» y destacó que nunca antes se había registrado un hecho de esta magnitud en la zona.
Este caso se suma a un creciente debate en Chile y Latinoamérica sobre la violencia en las escuelas. Según una encuesta de 2025 de la Universidad del Alba, el 76% de los chilenos considera que la violencia escolar ha aumentado y solo el 36,6% cree que los colegios son espacios seguros. Además, un 66,5% atribuye a los apoderados la responsabilidad principal para prevenir estos episodios.
Información basada en reportes publicados por EL PAÍS. Fuente original
