El expresidente brasileño Jair Bolsonaro, condenado por intento de golpe de Estado, recibió el alta hospitalaria el viernes 27 de marzo tras dos semanas internado por neumonía aguda. Fue trasladado a su residencia en Brasilia, donde comenzó a cumplir prisión domiciliaria por orden de la Corte Suprema, que autorizó este régimen por 90 días prorrogables.
El juez Alexandre de Moraes otorgó esta medida después de rechazar en varias ocasiones solicitudes similares de la defensa de Bolsonaro. Según el médico Brasil Caiado, Bolsonaro deberá continuar con fisioterapia y cuidados desde su hogar, aunque su estado de salud se mantiene «más o menos equilibrado».
El líder ultraderechista, de 71 años, fue hospitalizado el 13 de marzo tras presentar fiebre alta, baja saturación de oxígeno y escalofríos mientras estaba en prisión. Permaneció más de una semana en terapia intensiva antes de ser trasladado a una habitación común.
En su domicilio, Bolsonaro usará una tobillera electrónica y tiene prohibido usar teléfono móvil, redes sociales, o grabar videos y audios. Podrá recibir visitas de familiares, abogados y médicos según lo autorizado.
En abril, deberá regresar al hospital para una cirugía en el hombro derecho y realizarse una tomografía de tórax para evaluar la evolución de la neumonía bilateral bacteriana que lo mantuvo internado.
Este movimiento ocurre en un contexto político tenso, tras la condena de Bolsonaro a 27 años de prisión por conspirar para mantenerse en el poder tras perder las elecciones ante Luiz Inácio Lula da Silva.
La situación de Bolsonaro sigue en desarrollo, y la Corte Suprema revisará su caso nuevamente al término de los 90 días establecidos para la prisión domiciliaria, pudiendo ordenar una nueva evaluación médica.
Información basada en reportes publicados por Deutsche Welle. Fuente original.
