Crisis en salud en Cuba dificulta tratamiento para jóvenes con leucemia

La grave crisis sanitaria en Cuba afecta directamente a pacientes como Eduardo Dado Manuel Guillermo Padilla, un joven de 18 años diagnosticado con leucemia y en tratamiento en el Hospital Pediátrico Juan Manuel Márquez de La Habana. Su madre, Aniurmat Padilla, enfrentó la angustia de preguntar si había sangre y medicamentos disponibles para su hijo en medio de un sistema hospitalario debilitado.

Este hospital, que atiende a niños con cáncer y trastornos psiquiátricos de toda la isla, muestra las secuelas de años sin inversiones y la dificultad para acceder a piezas de repuesto o insumos importados, agravadas por un embargo estadounidense que desde enero incluye un bloqueo de combustible. Equipos sin funcionar, ascensores rotos y áreas cerradas por remodelación forman parte del panorama.

En un contexto donde las enfermeras deben buscar personalmente sangre y medicamentos en otros centros, los familiares viven la incertidumbre constante. Según la viceministra primera de Salud, Tania Margarita Cruz Hernández, más de 96.000 personas esperan una cirugía, de las cuales 11.193 son menores. En el hospital donde está Dado, hay 141 niños ingresados.

La directora del hospital, Araiz Consuegra, reconoce que la situación es crítica: “Estamos haciendo todo lo que está en nuestras manos y lo que no para que no se nos mueran niños, pero sería absurdo negar que el escenario es muy complejo”.

Dado no es un paciente nuevo en esta lucha. Hace diez años fue diagnosticado con síndrome de Sjogren, una enfermedad autoinmune que le afecta ojos, lengua, manos y piernas. En aquella ocasión, su madre debió comprar medicamentos esenciales en el mercado paralelo, pagando sumas exorbitantes que representaban la mitad de su sueldo.

Actualmente, aunque Dado recibe el tratamiento necesario, su madre expresa la incertidumbre que vive a diario: “Mañana nadie sabe. Esto es lo más agrio que hay, pero toca aclimatarse”.

La crisis sanitaria cubana, agravada tras la pandemia y los bloqueos, representa un llamado de atención para Latinoamérica sobre los riesgos que enfrentan los sistemas de salud en contextos de crisis prolongada y restricciones externas.

Información basada en reportes publicados por EL PAÍS.
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