Un accidente aéreo en el sur de Colombia ha causado la muerte de 66 personas, en un hecho que conmociona a la región latinoamericana. La aeronave C-130 Hércules de la Fuerza Aérea Colombiana, con 128 tripulantes a bordo, se estrelló apenas a 1.5 kilómetros de su despegue en Puerto Leguízamo, Putumayo.
El Ministerio de Defensa confirmó la cifra de fallecidos entre los uniformados: 6 de la Fuerza Aeroespacial Colombiana, 58 del Ejército Nacional y 2 de la Policía Nacional. Además, 57 militares resultaron heridos, 8 fueron trasladados a Florencia y 49 a Bogotá, donde 19 reciben atención en el Hospital Militar Central y 30 en el Batallón de Sanidad Militar. Cuatro miembros de la tripulación permanecen desaparecidos.
El presidente colombiano Gustavo Petro expresó su dolor en redes sociales: “Siento mucho dolor por los hijos perdidos”. Por su parte, el ministro de Defensa, Pedro Sánchez, aseguró que la aeronave estaba en condiciones adecuadas y la tripulación debidamente capacitada, descartando un ataque armado como causa del siniestro, pese a los rumores iniciales. Sánchez indicó que los sonidos de disparos registrados en videos corresponden a detonaciones de munición causadas por el fuego.
La zona del accidente, un área rural sin infraestructura vial pavimentada, complicó las labores de rescate. Los primeros en asistir fueron habitantes del corregimiento La Tagua, quienes organizaron cadenas humanas para llevar agua y transportaron heridos en motos hacia centros asistenciales locales, los cuales no cuentan con instalaciones hospitalarias completas.
El Ministerio de Defensa movilizó recursos médicos y aeronaves para evacuar a los heridos a hospitales mejor equipados, destacando la limitada capacidad del hospital local, que carece de cirugía y especialistas.
El accidente ha generado un cruce de acusaciones entre el gobierno y la oposición en Colombia, mientras las comunidades exigen respuestas claras sobre las causas y la gestión estatal ante la tragedia. El ministro Sánchez prometió una investigación “rigurosa, transparente y con máxima celeridad”.
Este suceso pone de manifiesto los riesgos de operar en zonas con presencia de grupos armados y la necesidad de fortalecer la infraestructura y protocolos de emergencia en regiones apartadas de Latinoamérica.
Información basada en reportes publicados por EL PAÍS.
