El presidente chileno José Antonio Kast ha iniciado su gestión con una batería de propuestas simultáneas que han copado la agenda nacional y generado repercusiones en Latinoamérica. Su estilo recuerda la estrategia política de Donald Trump en Estados Unidos, conocida como “inundar la zona”, que consiste en lanzar múltiples iniciativas y mensajes para dominar la conversación pública.
En apenas ocho días desde su llegada a La Moneda, Kast ha puesto en marcha medidas en áreas clave como economía, trabajo, medioambiente, migración, derechos humanos y educación. Entre las acciones más controvertidas se encuentran el retiro de 43 decretos ambientales, incluidos los que protegían especies como el pingüino de Humboldt y la ranita de Darwin, y la suspensión del Plan Nacional de Derechos Humanos y Empresas, que serán revisados por la nueva administración.
Además, la propuesta de limitar la gratuidad universitaria solo a mayores de 30 años y de cobrar deudas estudiantiles a quienes usaron avales estatales ha generado preocupación. Kast también ha expresado su intención de indultar a excarabineros y exmilitares condenados por violencia institucional durante las protestas sociales de 2019.
En materia migratoria, el presidente ha comenzado a implementar el “Plan Escudo Fronterizo”, que incluye la construcción de muros, vallas y una zanja en la frontera con Perú para frenar la migración irregular. Durante una visita al extremo norte de Chile, supervisó los trabajos junto a efectivos del Ejército. Su ministra de Seguridad, Trinidad Steinert, anunció un convenio entre Bolivia, Argentina y Chile para reforzar la seguridad fronteriza y combatir la delincuencia, en una reunión en Quito, Ecuador.
El próximo director del Servicio Nacional de Migraciones, Frank Sauerbaum, informó que para financiar la expulsión de migrantes se utilizarán recursos de sus cotizaciones previsionales, una medida que ha generado polémica.
El concepto central del gobierno de Kast es el de “Gobierno de emergencia”, que justifica tanto las reformas económicas como sus prioridades en seguridad y control migratorio. Este enfoque ha provocado una reacción débil de la oposición y una ciudadanía saturada por la avalancha de medidas y mensajes del mandatario.
Esta estrategia política tiene un impacto directo en la región, especialmente por la cooperación en seguridad y migración entre Chile y sus países vecinos, lo que podría modificar dinámicas migratorias y comerciales en Latinoamérica.
Información basada en reportes publicados por EL PAÍS.
