La obtención de la doble nacionalidad mexicana en Estados Unidos experimentó un aumento sin precedentes en 2025, con más de 125.000 registros, cifra que representa un crecimiento del 153% respecto a 2024. Esta tendencia está estrechamente vinculada con el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca y su política migratoria restrictiva.
La doble nacionalidad permite a mexicanos de segunda y tercera generación acceder a servicios públicos en México, votar y recibir protección consular. Este trámite se ha convertido en una herramienta vital para proteger a familias que enfrentan la deportación, pues los menores con solo ciudadanía estadounidense pueden quedar separados de sus padres sin posibilidad de intervención mexicana.
La nacionalidad mexicana puede obtenerse incluso si la persona nació en el extranjero, siempre que uno de sus padres sea mexicano. La política de Trump, centrada en un programa de deportación masiva y redadas intensificadas por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), ha generado temor y motivado que muchas familias busquen esta protección.
Desde que Trump asumió en 2025, los registros de nacimiento en consulados mexicanos se duplicaron en 60% de ellos, con aumentos significativos en ciudades como Orlando (444%) y Milwaukee (333%). México cuenta con la red consular más extensa en el extranjero, con 53 consulados en Estados Unidos que atienden a más de 40 millones de personas de origen mexicano.
Texas destaca como el estado con mayor concentración de trámites, especialmente en el consulado de Houston, que triplicó sus registros de doble nacionalidad en un año, pasando de 3.776 en 2024 a cerca de 11.000 en 2025.
Los picos en registros de doble nacionalidad coinciden con los primeros años de los mandatos de Trump (2017 y 2025), períodos marcados por amenazas de deportaciones masivas y el endurecimiento de la política migratoria. A diferencia de la administración de Joe Biden, que registró más deportaciones pero menos registros de nacionalidad, el clima actual mantiene alto el temor entre la comunidad migrante.
Además, el gobierno republicano ha eliminado zonas seguras en ciudades como Chicago, Nueva York y Los Ángeles, complicando la situación para migrantes irregulares y obligando a los consulados a ampliar sus servicios de documentación y protección.
Este fenómeno tiene repercusiones directas para Latinoamérica, especialmente México, pues refleja cómo las políticas migratorias en Estados Unidos influyen en la movilidad, derechos y protección de comunidades migrantes en la región.
Información basada en reportes publicados por EL PAÍS.
