Un derrame de petróleo que comenzó hace casi dos semanas en la costa del Golfo de México ha afectado gravemente la laguna del Ostión, en Pajapan, Veracruz. Aunque el crudo ya no es visible a simple vista, su presencia continúa contaminando las aguas y poniendo en riesgo el sustento de cientos de familias que dependen de la pesca y la venta de mariscos.
El derrame se ha extendido a lo largo de 230 kilómetros de costa, y en la laguna del Ostión la pesca se ha detenido por completo. Vicente Vargas, pescador con 14 años de experiencia, relata que desde que llegó la contaminación no ha podido trabajar ni un solo día. La pesca de jaibas y camarones, que antes era la principal fuente de ingresos, ha desaparecido, afectando a toda la comunidad.
Los habitantes denuncian que las autoridades les prohibieron consumir y vender productos del mar debido a la contaminación. Elena Martínez, vendedora de mariscos, menciona que se encontraron bolas de chapopote en la zona, lo que confirma la gravedad del problema. Otros comerciantes y campesinos también han sufrido las consecuencias económicas, pues la circulación de dinero en el mercado local se ha detenido.
Familias completas enfrentan dificultades para cubrir necesidades básicas. Ciriaca Martínez, madre soltera y vendedora, lamenta no poder comprar ni la masa para preparar alimentos. Hermenegilda Bruno destaca que muchas madres y viudas que dependían de la venta de mariscos ahora no reciben ningún apoyo y no saben cómo sostener a sus hijos en la escuela.
El impacto ambiental y económico se mantiene visible en la laguna, donde aún se observan restos sólidos de petróleo mezclados con peces y crustáceos. La situación sigue en desarrollo y los pobladores continúan reclamando una respuesta efectiva de las autoridades para mitigar la crisis.
Información basada en reportes publicados por EL PAÍS. Fuente original
