México intensifica lucha contra tráfico de armas en medio de tensiones con EE. UU.

La creciente violencia vinculada al narcotráfico en México ha vuelto a poner en el centro el combate al tráfico de armas, un problema que afecta a toda Latinoamérica. La presidenta Claudia Sheinbaum ha intensificado las acciones contra los grupos criminales, aprovechando los recientes golpes a capos y decomisos de fentanilo para subrayar la responsabilidad compartida con Estados Unidos en este fenómeno.

Durante una cumbre liderada por Donald Trump con presidentes de la derecha latinoamericana, el exmandatario insistió en que México es el epicentro del control de los cárteles y aseguró que los erradicará “cueste lo que cueste”. Aunque Sheinbaum no respondió directamente a estas declaraciones, ha puesto énfasis en que más del 75% de las armas usadas por el crimen organizado provienen de Estados Unidos, según datos del Departamento de Justicia estadounidense.

El combate al tráfico de armas es una demanda histórica para México, que ha cobrado mayor relevancia en el contexto actual de tensiones bilaterales. La estrategia del gobierno mexicano combina acciones contundentes en seguridad con una comunicación constante de sus avances, como la reciente captura en Sinaloa de uno de los fugitivos más buscados por el FBI, con recompensa de un millón de dólares, y el decomiso en Colima de más de 270 kilogramos de fentanilo, equivalente a 14 millones de dosis.

Estos resultados se suman a la caída de líderes criminales como El Mencho y la entrega de varios capos presos, hechos que han repercutido en una reducción significativa del cruce de fentanilo a Estados Unidos en 2025, así como en una baja en las muertes por sobredosis relacionadas con este opioide sintético.

“Con estos resultados, el Gobierno le está enviando constantemente el mensaje a EE. UU. de que saben hacer solos el trabajo y no es necesario que vengan a ellos. Y además coloca el tema de las armas en el centro de la agenda”, señaló Eunice Rendón, consultora en seguridad y migración.

A pesar de la insistencia mexicana, los avances en acuerdos bilaterales para frenar el tráfico de armas han sido limitados, especialmente bajo la influencia del lobby de la Asociación Nacional del Rifle en Estados Unidos. La excepción fue el acuerdo “Misión Cortafuegos” de septiembre pasado, que permitió usar tecnología estadounidense para rastrear armas en México y compromisos para intensificar inspecciones en la frontera.

Por otro lado, la Corte Suprema estadounidense desestimó en 2025 una demanda interpuesta por México contra 11 fabricantes de armas, amparados por la Ley de Protección al Comercio Legal de Armas (PLCAA), que les otorga inmunidad frente a demandas legales.

En un contexto donde las amenazas de intervención militar por parte de EE. UU. aún persisten, México apuesta por consolidar sus logros en seguridad y defender su soberanía en un problema que trasciende fronteras.

Información basada en reportes publicados por EL PAÍS.


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