La salud del expresidente brasileño Jair Bolsonaro, condenado a 27 años de prisión por intentos golpistas, preocupa a Latinoamérica tras su hospitalización por bronconeumonía bacteriana. A sus 70 años, Bolsonaro permanece en terapia intensiva en el hospital DF Star de Brasilia, estable pero con agravamiento en su función renal y aumento de marcadores inflamatorios, según el último reporte médico del 14 de marzo de 2026.
El exmandatario fue ingresado tras presentar fiebre alta, sudoración y escalofríos, luego de ser trasladado desde la prisión Papuda, donde cumple condena desde septiembre pasado por intentar mantenerse en el poder tras perder las elecciones de 2022 frente a Luiz Inácio Lula da Silva.
La infección pulmonar que padece está vinculada a un episodio de broncoaspiración, una complicación recurrente derivada de las secuelas de una puñalada en el abdomen sufrida durante un acto de campaña en 2018. Desde entonces, Bolsonaro ha enfrentado múltiples operaciones y episodios de hipo con vómitos.
Actualmente, el tratamiento incluye antibióticos para la bronconeumonía, hidratación intravenosa y fisioterapia respiratoria y motora. Además, se aplican medidas preventivas para evitar trombosis venosa. A pesar de los pedidos de su defensa para que cumpla prisión domiciliaria por razones humanitarias, la Corte Suprema ha rechazado estas solicitudes.
La situación médica del expresidente sigue siendo delicada, sin previsión clara de alta hospitalaria, lo que mantiene en alerta a la opinión pública latinoamericana dada la relevancia política y social del caso.
Información basada en reportes publicados por Deutsche Welle. Fuente original
