La guerra en Ucrania tiene repercusiones que trascienden Europa y afectan a Latinoamérica, una región que ahora es llamada a tomar conciencia y actuar. Recientemente, en Madrid se llevó a cabo un encuentro cerrado organizado por el centro de estudios CIDOB, con apoyo del Ministerio de Exteriores de España, cuyo objetivo fue establecer vínculos entre Ucrania y Latinoamérica para fomentar el apoyo y la resistencia frente a la agresión rusa.
La iniciativa reunió a figuras destacadas como Oleksandra Matviichuk, abogada ucraniana y galardonada con el Nobel de la Paz 2022, reconocida por su defensa de los derechos humanos. También participaron el escritor colombiano Héctor Abad Faciolince y Sergio Jaramillo, exnegociador de paz con las FARC y actualmente impulsor de la organización «¡Aguanta Ucrania!», que busca movilizar a la sociedad latinoamericana frente al conflicto.
Durante el evento se subrayó la necesidad de superar la indiferencia y la resignación para enfrentar los abusos provocados por los líderes autoritarios como Putin o Netanyahu, señalados como «matones» en la arena política mundial. Héctor Abad y Jaramillo sobrevivieron a un ataque con misil en Kramatorsk que cobró la vida de la escritora Victoria Amelina, quien también estaba presente.
Josep Borrell, presidente de CIDOB y Alto Representante de Exteriores de la Unión Europea, destacó su compromiso por denunciar situaciones incómodas como el conflicto en Gaza, reafirmando la importancia de mantener la voz crítica en tiempos de crisis.
La guerra en Ucrania continúa en un punto crítico. A pesar de la reducción en la ayuda estadounidense, la defensa de Kiev ha sido efectiva, impidiendo avances rusos significativos. Sin embargo, el conflicto en Medio Oriente, especialmente la guerra contra Irán, ha generado un aumento en los precios energéticos que beneficia al Kremlin, complicando aún más el escenario.
El encuentro en Madrid no pretende influir directamente en el curso bélico, sino encender la chispa de la resistencia y la conciencia en Latinoamérica. Como se afirmó, es vital «prender el fuego del ánimo de combate contra ciertos abusos» para cambiar el equilibrio desde la sociedad civil.
Este llamado a la acción resuena con fuerza en una región que históricamente ha enfrentado sus propias luchas y sabe del valor de la resistencia ante la opresión.
Información basada en reportes publicados por EL PAÍS. Fuente original
