Indígenas ayoreo de Paraguay protestan por abandono estatal ante avance de empresas

Un grupo del pueblo indígena ayoreo bloquea desde el 10 de marzo la carretera Bioceánica, una vía estratégica que conectará el Atlántico con el Pacífico. Esta protesta se produce en medio de la Asamblea del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) que se realiza en Asunción, donde el Gobierno paraguayo promueve inversiones extranjeras y el liderazgo del sector privado para el desarrollo.

Los ayoreo denuncian un abandono estatal que califican de «desesperante». Reclaman que el Estado incumple una medida cautelar de la Comisión Interamericana, ya que no garantiza la titulación de tierras ni provee agua potable ni construye los caminos públicos necesarios para sus comunidades.

La carretera atraviesa el Gran Chaco, una de las zonas forestales más extensas de América después de la Amazonía, que abarca Paraguay, Argentina, Bolivia y Brasil. Este ecosistema ha sido históricamente difícil de transitar, lo que permitió que comunidades indígenas como los ayoreo permanecieran aisladas hasta bien entrado el siglo XX. Algunos grupos aún viven en aislamiento voluntario dentro del bosque, manteniendo modos de vida ancestrales.

Los ayoreo que protestan son descendientes de quienes fueron contactados a la fuerza entre 1979 y 2004 por misiones evangélicas. Actualmente, habitan en el límite de su territorio y cuidan el bosque virgen que queda en el Chaco, protegiendo a familiares que siguen en aislamiento, único caso documentado fuera de la Amazonía en América.

Tagüide Picanerai, abogado y representante de los ayoreo, señala que el gobierno no ha cumplido con compromisos básicos: “No garantiza la titulación de tierras, ni el suministro de agua potable ni construye el camino público que necesitamos”.

El avance de la deforestación impulsada por terratenientes ganaderos pone en riesgo su supervivencia. Porai Picanerai, líder ayoreo, denuncia que “nuestro Gobierno nos ha abandonado: ignora nuestros derechos mientras permite que grandes empresas destruyan nuestro bosque”. Agrega que la maquinaria y los incendios están destruyendo el ecosistema del que dependen.

Las comunidades ayoreo totobiegosode, expulsadas en las últimas décadas, hoy enfrentan la tala acelerada y la ocupación de sus tierras por empresas agroganaderas, mientras sufren sequías y hambre, según la ONG Survival.

Esta protesta evidencia la tensión entre el desarrollo económico impulsado por el Estado y las demandas de pueblos indígenas por derechos territoriales y protección ambiental en la región.

Información basada en reportes publicados por EL PAÍS.
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