El arquitecto chileno Smiljan Radić, de 60 años, fue distinguido con el Premio Pritzker 2026, considerado el galardón más prestigioso en arquitectura a nivel mundial. Este reconocimiento lo convierte en el segundo chileno en recibirlo, tras Alejandro Aravena en 2016, posicionando a Chile como uno de los pocos países latinoamericanos con dos premiados en este rubro, junto a Brasil.
El comunicado oficial del premio describe la obra de Radić como una arquitectura que conecta con la presencia emocional y una inteligencia silenciosa en la construcción. Alejandro Aravena, ganador y presidente del jurado en esta edición, calificó su trabajo como “de una contundencia tal que el premio era casi inevitable”, destacando su capacidad para arriesgar y lograr obras inéditas y claras.
Radić, descendiente de croatas y británicos, estudió en la Universidad Católica de Chile y amplió su formación en Venecia. En sus propias palabras, su desarrollo profesional ha estado marcado por la decisión de no estar conectado a las redes sociales, lo que le permite “elegir cómo perder tiempo y neuronas que serán muy útiles en la vejez”.
El arquitecto también reflexiona sobre la realidad cultural de Chile, señalando la falta de continuidad histórica y el ausentismo de la cultura y la educación en el debate público, lo que según él dificulta procesos culturales sólidos y genera un desarrollo “a saltos”.
En Latinoamérica, solo cinco arquitectos han recibido el Pritzker: Luis Barragán (México, 1980), Oscar Niemeyer (Brasil, 1988), Paulo Mendes da Rocha (Brasil, 2006), y los dos chilenos. Este nuevo reconocimiento resalta la relevancia del talento latinoamericano en la arquitectura mundial.
Entre sus obras más destacadas en Chile se encuentra la ampliación de diversos espacios arquitectónicos, que reflejan su interés en fusionar filosofía, arte y referencias culturales en sus diseños.
Información basada en reportes publicados por EL PAÍS. Fuente original