La crisis energética que afecta a Cuba desde hace tres meses ha llevado al Gobierno de la isla a abrir canales de diálogo con Estados Unidos, confirmaron autoridades cubanas este viernes. El presidente Miguel Díaz-Canel anunció que funcionarios cubanos comenzaron recientemente conversaciones con representantes de la administración estadounidense, en un intento por aliviar la grave escasez de combustible y sus consecuencias económicas.
Aunque hubo filtraciones previas y declaraciones del expresidente Donald Trump que indicaban avances en el diálogo, La Habana mantuvo silencio oficial hasta esta confirmación. Díaz-Canel explicó que estas negociaciones se enfocan en buscar soluciones, por la vía del diálogo, a las diferencias bilaterales
y se fundamentan en bases de igualdad y respeto a los sistemas políticos, la soberanía y la autodeterminación
de ambos países.
El mandatario cubano destacó que factores internacionales han facilitado estos intercambios, y que el proceso es muy sensible
, requiriendo seriedad y responsabilidad para crear espacios de entendimiento y superar la confrontación histórica.
Horas antes del anuncio, el Gobierno cubano informó sobre la liberación de 51 presos, gestionada con la mediación del Vaticano. Díaz-Canel calificó esta acción como una práctica soberana
y parte de la vocación humanista
del país, sin especificar si entre los liberados hay presos políticos, un punto que genera expectativas en la sociedad civil y la diáspora cubana.
Desde Washington, Trump reaccionó moderadamente, compartiendo un artículo que resaltaba la esperanza de un acuerdo, sin emitir declaraciones adicionales. Este avance ocurre en un momento de fuerte presión estadounidense sobre La Habana y frente a una crisis económica sin precedentes en la isla.
La apertura al diálogo se suma a la declaración de Díaz-Canel el pasado 5 de febrero, cuando afirmó que Cuba está dispuesta a negociar con Estados Unidos para encontrar áreas de colaboración sin prejuicios.
Esta noticia es relevante para Latinoamérica, ya que marca un posible cambio en las relaciones entre Cuba y EE.UU. que puede repercutir en la estabilidad regional, el comercio y la migración.
Información basada en reportes publicados por EL PAÍS. Fuente original