En Latinoamérica, la situación de las niñas revela una persistente desigualdad que se manifiesta desde la infancia en múltiples ámbitos, afectando su desarrollo integral y futuro. En Chile, recientes datos del SIMCE 2024 muestran que, aunque hay una recuperación general en los aprendizajes tras la pandemia, las niñas continúan rezagadas en matemáticas en varios niveles escolares y no han mejorado en lectura, mientras los niños avanzan.
Las creencias culturales todavía influyen en estas brechas: un 36% de estudiantes de sexto básico piensa que ciertas materias son más difíciles para un sexo, y un 45% de estudiantes de segundo medio cree que hay profesiones más aptas para hombres que para mujeres.
Pero las desigualdades van más allá de lo académico. Los problemas de salud mental afectan con mayor intensidad a las niñas, con una prevalencia de síntomas depresivos o ansiosos casi cuatro veces superior a la de los niños en secundaria. Esta brecha se ha ampliado significativamente tras la pandemia, según la Encuesta Nacional de Polivictimización 2017-2023.
Factores de riesgo como la actividad física reflejan esta disparidad: casi la mitad de las niñas no realiza ejercicio regularmente, frente a un tercio de los niños. Además, el consumo de sustancias ha cambiado; ahora las adolescentes superan a los varones en consumo de alcohol, marihuana y tranquilizantes sin receta.
En el ámbito digital, el 42% de las adolescentes pasa más de cinco horas diarias en redes sociales, más que el 26% de los niños, y reportan mayor exposición a contenidos inapropiados y violencia sexual digital.
Las desigualdades más invisibles ocurren dentro del hogar. Las niñas denuncian el doble de maltratos y sufren el doble de violencia intrafamiliar que los niños. El abuso sexual afecta a una de cada cuatro niñas entre 12 y 18 años, cifra que triplica la de los niños. Además, el trabajo doméstico infantil es más frecuente y peligroso para las niñas, especialmente entre 9 y 14 años.
Estos datos evidencian que las brechas de género se construyen desde la niñez y adolescencia, dificultando el acceso igualitario a oportunidades educativas, laborales y de bienestar en Latinoamérica.
Información basada en reportes publicados por EL PAÍS. Fuente original