La normalización de las relaciones entre Colombia y Venezuela avanza con la confirmación de una nueva cumbre presidencial. Los mandatarios Gustavo Petro y Delcy Rodríguez se reunirán el 23 y 24 de abril en Maracaibo, Venezuela, tras la cancelación inesperada de un encuentro previsto para este 13 de marzo en Cúcuta.
En lugar del encuentro bilateral, la delegación colombiana, encabezada por la canciller Rosa Villevicencio y acompañada por los ministros de Defensa, Comercio y Energía, viajó a Caracas para retomar el diálogo con autoridades venezolanas. Este espacio de negociación busca preparar la próxima cita presidencial y evitar interrupciones en la agenda bilateral, que se ha reactivado desde enero tras la intervención estadounidense.
En Caracas se establecieron mesas de trabajo para discutir temas clave: seguridad y lucha contra el narcotráfico, comercio bilateral y cooperación energética. En materia de seguridad, los ministros de Defensa de ambos países, Vladimir Padrino López y Pedro Sánchez, abordaron la cooperación en la extensa frontera que comparten, marcada por la presencia de grupos armados y actividades ilegales.
Además, se instalaron comités sobre comercio, turismo, energía y relaciones exteriores. En este último, los cancilleres Rosa Yolanda Villavicencio y Iván Gil coincidieron en fortalecer la hoja de ruta para el acercamiento bilateral.
El aspecto energético es prioritario en la agenda. Las autoridades trabajan en un plan para que Venezuela suministre gas a Colombia, mientras este último enviaría electricidad a zonas fronterizas venezolanas afectadas por racionamientos. Para Caracas, esta cooperación representa una oportunidad para aprovechar la infraestructura colombiana y monetizar sus reservas de gas y petróleo. También se analizan proyectos conjuntos en interconexión eléctrica y energías renovables.
Sin embargo, este esquema depende de autorizaciones de Estados Unidos, debido a las sanciones vigentes que limitan las operaciones entre Ecopetrol y PDVSA, y que exigen licencias específicas para cualquier transacción energética.
Un avance concreto es la rehabilitación del gasoducto binacional Antonio Ricaurte, de 225 kilómetros entre La Guajira (Colombia) y el estado Zulia (Venezuela). Este ducto, inoperativo desde 2015 y abandonado en 2019 tras la ruptura diplomática, ha sido retomado con el restablecimiento de relaciones. Colombia se comprometió a reparar los tramos dañados de su lado, con la expectativa de transportar hasta 500 millones de pies cúbicos de gas diarios, lo que contribuiría a cubrir parte de la demanda interna colombiana y potenciaría la exportación venezolana.
Esta dinámica refleja un renovado interés en la cooperación regional que puede impactar positivamente en la estabilidad y desarrollo económico de Latinoamérica.
Información basada en reportes publicados por EL PAÍS.